POR UNA CANTABRIA CON FUTURO
“ Todos los hombres de la Historia que han tenido que hacer verdaderamente alguna cosa con el futuro, tenían los ojos fijos en el pasado”.
Gilbert K. Chesterton
Cualquier encuesta de opinión que pueda plantearse en la actualidad en Cantabria revelará, siempre, que las grandes preocupaciones de la población cántabra –y sobre to-do entre la juventud del país- tienen que ver con el mercado laboral y la vivienda.
Nuestros representantes políticos en el Parlamento cántabro, al tiempo que debe-rían analizar cuáles son las necesidades reales de los/as cántabros/as y cómo atenderlas, también deberían tener claro qué modelo de desarrollo es el que conviene a este país: Si lo que realmente queremos es un futuro en el que Cantabria base toda su economía o-rientada hacia el turismo y que beneficie a unos pocos o, si por el contrario, apostamos por un mayor equilibrio social, económico y medioambiental que suponga un mayor ca-
idad de vida para el conjunto de los/as cántabros/as, conjugado con el respeto a nuestro entorno.
Lamentablemente, los sucesivos gobiernos autonómicos han apostado por un mo- delo económico basado en el sector terciario: construcción y turismo, en lugar de un apoyo decidido al sector industrial y la apuesta por un desarrollo sostenible. Este hecho, que ha sido una constante tanto con el PP-PRC como con el PSOE-PRC, ha provocado una desorbitada construcción de urbanizaciones a lo largo de toda la franja costera y pa-ralelas a las autovías Santander-Torrelavega y desde Unquera a Ontón, siguiendo la Autovía del Cantábrico. Ahora, al mismo tiempo que se va concluyendo la Autovía a la Meseta, vemos que este mismo fenómeno urbanístico se empieza a visualizar en el eje Torrelavega-Reinosa. Sin embargo, la masiva edificación que se está llevando a cabo en nuestro país no sólo no contribuye a una disminución del precio de la vivienda y a una mayor facilidad en la adquisición de esas viviendas por parte de la población trabajado-ra de Cantabria y en general de quienes más dificultades tienen, dado que los precios siguen subiendo hasta cotas que ya dan vértigo, sino que además provocan un grave de- terioro medioambiental del país, ciertamente sacudido por sucesivas sentencias de derri-bo.
En cuanto a la cuestión laboral, en primer lugar tenemos un dato objetivo que ya de por si es revelador, y es el hecho de que la gran mayoría de los/as jóvenes licencia-dos/as y diplomados/as que salen de nuestra Universidad se ven obligados a emigrar a otras tierras en busca de un futuro mejor, de un empleo digno y de calidad que sea acor-de a lo que estas personas han aprendido en su facultad ó escuela universitaria. No es de extrañar que si un sector bastante considerable de cántabros y cántabras tenga que emi-grar, pueda decirse desde la coalición PRC-PSOE, como antes se hizo desde la formada por PP-PRC, que en Cantabria baja el paro y que estamos más cerca que nunca del ple-no empleo.
Salvo contadas excepciones, a los/as jóvenes que se quedan aquí les espera o bien un futuro laboral incierto o bien aceptar un empleo precario, de baja calidad, y ge-neralmente, relacionado con el sector servicios y sin ninguna conexión con su forma-ción académica.
Si, además, unimos a estas dos cuestiones la progresiva destrucción de nuestro patrimonio medioambiental, arquitectónico, histórico,…, ¿ qué clase de futuro es que nos dejan a los cántabros y las cántabras, los representantes de los partidos parlamenta-
rios de PRC-PSOE-PP, cuando además sistemáticamente se ataca cualquier símbolo, representación ó elemento etnográfico que tenga que ver con la identidad nacional cán-tabra ?
“ Todos los hombres de la Historia que han tenido que hacer verdaderamente alguna cosa con el futuro, tenían los ojos fijos en el pasado”.
Gilbert K. Chesterton
Cualquier encuesta de opinión que pueda plantearse en la actualidad en Cantabria revelará, siempre, que las grandes preocupaciones de la población cántabra –y sobre to-do entre la juventud del país- tienen que ver con el mercado laboral y la vivienda.
Nuestros representantes políticos en el Parlamento cántabro, al tiempo que debe-rían analizar cuáles son las necesidades reales de los/as cántabros/as y cómo atenderlas, también deberían tener claro qué modelo de desarrollo es el que conviene a este país: Si lo que realmente queremos es un futuro en el que Cantabria base toda su economía o-rientada hacia el turismo y que beneficie a unos pocos o, si por el contrario, apostamos por un mayor equilibrio social, económico y medioambiental que suponga un mayor ca-
idad de vida para el conjunto de los/as cántabros/as, conjugado con el respeto a nuestro entorno.
Lamentablemente, los sucesivos gobiernos autonómicos han apostado por un mo- delo económico basado en el sector terciario: construcción y turismo, en lugar de un apoyo decidido al sector industrial y la apuesta por un desarrollo sostenible. Este hecho, que ha sido una constante tanto con el PP-PRC como con el PSOE-PRC, ha provocado una desorbitada construcción de urbanizaciones a lo largo de toda la franja costera y pa-ralelas a las autovías Santander-Torrelavega y desde Unquera a Ontón, siguiendo la Autovía del Cantábrico. Ahora, al mismo tiempo que se va concluyendo la Autovía a la Meseta, vemos que este mismo fenómeno urbanístico se empieza a visualizar en el eje Torrelavega-Reinosa. Sin embargo, la masiva edificación que se está llevando a cabo en nuestro país no sólo no contribuye a una disminución del precio de la vivienda y a una mayor facilidad en la adquisición de esas viviendas por parte de la población trabajado-ra de Cantabria y en general de quienes más dificultades tienen, dado que los precios siguen subiendo hasta cotas que ya dan vértigo, sino que además provocan un grave de- terioro medioambiental del país, ciertamente sacudido por sucesivas sentencias de derri-bo.
En cuanto a la cuestión laboral, en primer lugar tenemos un dato objetivo que ya de por si es revelador, y es el hecho de que la gran mayoría de los/as jóvenes licencia-dos/as y diplomados/as que salen de nuestra Universidad se ven obligados a emigrar a otras tierras en busca de un futuro mejor, de un empleo digno y de calidad que sea acor-de a lo que estas personas han aprendido en su facultad ó escuela universitaria. No es de extrañar que si un sector bastante considerable de cántabros y cántabras tenga que emi-grar, pueda decirse desde la coalición PRC-PSOE, como antes se hizo desde la formada por PP-PRC, que en Cantabria baja el paro y que estamos más cerca que nunca del ple-no empleo.
Salvo contadas excepciones, a los/as jóvenes que se quedan aquí les espera o bien un futuro laboral incierto o bien aceptar un empleo precario, de baja calidad, y ge-neralmente, relacionado con el sector servicios y sin ninguna conexión con su forma-ción académica.
Si, además, unimos a estas dos cuestiones la progresiva destrucción de nuestro patrimonio medioambiental, arquitectónico, histórico,…, ¿ qué clase de futuro es que nos dejan a los cántabros y las cántabras, los representantes de los partidos parlamenta-
rios de PRC-PSOE-PP, cuando además sistemáticamente se ataca cualquier símbolo, representación ó elemento etnográfico que tenga que ver con la identidad nacional cán-tabra ?
