Cantabria no es España - Soberanía Nacional y Libertad para el Pueblo Cántabro

Cantabria es una nación europea, oprimida por el Estado español desde hace siglos. Utilizada por los sucesivos gobiernos españoles como cortafuegos, ha sido sistemáticamente agredida cultural, histórica y políticamente. Tras siglos de negación de nuestra identidad nacional, el Pueblo Cántabro alza ahora su voz en defensa de su soberanía nacional y su derecho a la autodeterminación.

domingo, octubre 15, 2006

POR UNA CANTABRIA CON FUTURO



“ Todos los hombres de la Historia que han tenido que hacer verdaderamente alguna cosa con el futuro, tenían los ojos fijos en el pasado”.

Gilbert K. Chesterton



Cualquier encuesta de opinión que pueda plantearse en la actualidad en Cantabria revelará, siempre, que las grandes preocupaciones de la población cántabra –y sobre to-do entre la juventud del país- tienen que ver con el mercado laboral y la vivienda.

Nuestros representantes políticos en el Parlamento cántabro, al tiempo que debe-rían analizar cuáles son las necesidades reales de los/as cántabros/as y cómo atenderlas, también deberían tener claro qué modelo de desarrollo es el que conviene a este país: Si lo que realmente queremos es un futuro en el que Cantabria base toda su economía o-rientada hacia el turismo y que beneficie a unos pocos o, si por el contrario, apostamos por un mayor equilibrio social, económico y medioambiental que suponga un mayor ca-
idad de vida para el conjunto de los/as cántabros/as, conjugado con el respeto a nuestro entorno.

Lamentablemente, los sucesivos gobiernos autonómicos han apostado por un mo- delo económico basado en el sector terciario: construcción y turismo, en lugar de un apoyo decidido al sector industrial y la apuesta por un desarrollo sostenible. Este hecho, que ha sido una constante tanto con el PP-PRC como con el PSOE-PRC, ha provocado una desorbitada construcción de urbanizaciones a lo largo de toda la franja costera y pa-ralelas a las autovías Santander-Torrelavega y desde Unquera a Ontón, siguiendo la Autovía del Cantábrico. Ahora, al mismo tiempo que se va concluyendo la Autovía a la Meseta, vemos que este mismo fenómeno urbanístico se empieza a visualizar en el eje Torrelavega-Reinosa. Sin embargo, la masiva edificación que se está llevando a cabo en nuestro país no sólo no contribuye a una disminución del precio de la vivienda y a una mayor facilidad en la adquisición de esas viviendas por parte de la población trabajado-ra de Cantabria y en general de quienes más dificultades tienen, dado que los precios siguen subiendo hasta cotas que ya dan vértigo, sino que además provocan un grave de- terioro medioambiental del país, ciertamente sacudido por sucesivas sentencias de derri-bo.

En cuanto a la cuestión laboral, en primer lugar tenemos un dato objetivo que ya de por si es revelador, y es el hecho de que la gran mayoría de los/as jóvenes licencia-dos/as y diplomados/as que salen de nuestra Universidad se ven obligados a emigrar a otras tierras en busca de un futuro mejor, de un empleo digno y de calidad que sea acor-de a lo que estas personas han aprendido en su facultad ó escuela universitaria. No es de extrañar que si un sector bastante considerable de cántabros y cántabras tenga que emi-grar, pueda decirse desde la coalición PRC-PSOE, como antes se hizo desde la formada por PP-PRC, que en Cantabria baja el paro y que estamos más cerca que nunca del ple-no empleo.

Salvo contadas excepciones, a los/as jóvenes que se quedan aquí les espera o bien un futuro laboral incierto o bien aceptar un empleo precario, de baja calidad, y ge-neralmente, relacionado con el sector servicios y sin ninguna conexión con su forma-ción académica.

Si, además, unimos a estas dos cuestiones la progresiva destrucción de nuestro patrimonio medioambiental, arquitectónico, histórico,…, ¿ qué clase de futuro es que nos dejan a los cántabros y las cántabras, los representantes de los partidos parlamenta-
rios de PRC-PSOE-PP, cuando además sistemáticamente se ataca cualquier símbolo, representación ó elemento etnográfico que tenga que ver con la identidad nacional cán-tabra ?

viernes, septiembre 22, 2006

CRÓNICA DEL NACIONALISMO CÁNTABRO


Aunque los origenes del cantabrismo moderno hemos de situarlos en la figura de Santiago Fuentes-Pila, primer político en reivindicar una Cantabria autónoma en 1923, es en los comienzos de la guerra civil en la que Cantabria queda aislada del resto de la zona repúblicana, manteniendo un autogobierno de hecho con el Consejo Regional de Cantabria como institución de gobierno, cuando se generaliza la expresión "País Cántabro" y empieza a reivindicarse un verdadero autogobierno cántabro tal y como hacen nuestros vecinos vascos. ( Recordemos también que la Diputación había aprobado un Estatuto de Autonomía para Cantabria en Mayo de 1936 presentado por el Partido Federal y apoyado por todas las fuerzas de izquierda, pero que el golpe de estado franquista impidió que llegara a las Cortes Generales. )

Con el triunfo del fascismo y la consiguiente dictadura franquista, (únicamente es destacable que el 10 de Enero de 1963, la entonces Diputación provincial aprobará una resolución en la que se instaba a recuperar la memoria histórica de Cantabria y la sustitución de la centralista y mayoritariamente aborrecida denominación de "Provincia de Santander" por la de Cantabria), hubo que esperar hasta la muerte del dictador para el resurgimiento del nacionalismo cántabro. Concretamente, en 1976, es legaliza ADIC ( Asociación para la Defensa de los Intereses de Cantabria ) la primera organización nacionalista de la etapa "democrática" actual.

Posteriormente en 1982 surgió ANAC ( Agrupación Nacionalistas Cántabros ) y en 1988 el PNC ( Partido Nacionalista Cántabro ). Estos dos grupos políticos tuvieron una vida efímera, desapareciendo el primero tras las elecciones de 1983 y el segundo en 1993. Representaron la línea burguesa y conservadora del nacionalismo cántabro que, al contrario que en países como Euskal Herria ó los Paises Catalanes, tuvo escaso apoyo por parte de las capas sociales a cuyos intereses podría favorecer. Hubo un reciente intento por impulsar de nuevo este nacionalismo conservador a través de "Unidad Cántabra" pero su presencia ha sido también coyuntural.

Una cuestión relevante es el hecho de que en Cantabria la alta burguesía se alineó siempre dentro del españolismo-centralista-unitarista, al contrario de los países antes mencionados donde la alta burguesía apoyó opciones políticas nacionalistas conservadores para mantener sus privilegios frente al poder central, léase PNV ó CIU (Lliga Regionalista en la época republicana).

El nacionalismo en Cantabria tiene su base social en las clases populares y baja burguesía. La misma ADIC fué auspiciada desde el mundo sindical y el propio PRC fué impulsado desde los sectores progresistas de Cantabria, teniendo también en sus inicios númerosos nacionalistas entre sus filas que han ido abandonando el partido ante el radicalizado discurso españolista de su oportunista líder Revilla.

En 1997, nace el Conceju Nacionaliegu Cántabru como partido nacionalista de izquierdas. Por primera vez en la historia de la política moderna de Cantabria surge un partido marcadamente cantabrista, de izquierdas y defensor del derecho de autodeterminación del Pueblo Cántabro. Tras las elecciones autonómicas de 1999 y 2003 es la quinta fuerza política en Cantabria y tiene ante su un proceso de crecimiento paulatino de cara al futuro, que deberá encarar sin prisa pero sin pausa.

lunes, septiembre 18, 2006

30 AÑOS DE LUCHA POR LA SOBERANIA POLITICA DE NUESTRO PUEBLO


No cabe duda que si ha habido una Nación que siempre ha tenido que luchar contra viento y marea para ver reconocido su legítimo derecho al autogobierno y la soberanía nacional, esa es Cantabria. Desde que la Constitución de 1978 abriera la posibilidad de que los distintos pueblos oprimidos por España, entre ellos el pueblo cántabro, accedieran al autogobierno, Cantabria ha ido superando los obstáculos que las circunstancias del momento o que poderosos enemigos ( oligarquías económicas, parlamentarios castellanos, abogados y procuradores de la Audiencia de Burgos a la que los cántabros tenían que desplazarse antes de la creación del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria y miembros de la derecha más reaccionaria englobados en aquella esperpéntica asociación llamada ACECA y a la que algunos ahora parecen imitar patéticamente ) iban creando a medida que se avanzaba en la consecución de la autonomía.

De aquella autonomía “ vigilada “ de los comienzos, surgida tras la aprobación en diciembre de 1981 de un más que limitado Estatuto, se ha ido pasando a un mayor grado de autogobierno gradualmente y eliminando las diversas restricciones y tutelas impuestas en el Estatuto original con la reforma de 1998. Sin embargo, en aquella reforma no se profundizó en aspectos fundamentales para el fortalecimiento de nuestra identidad ( por ejemplo, la propia definición de Cantabria como Nación ) ni en la introducción de ciertas competencias ( caso de la administración penitenciaria ) ni en la previsión de nuevas instituciones ( caso del Consejo de Cuentas ) que nos hubieran situado al mismo nivel de autogobierno que las CC. AA. nacidas al amparo del artículo 151 de la Carta Magna. Por supuesto, aún con ese nivel de autogobierno aún nos faltarían varios peldaños hasta alcanzar la ansiada soberanía política para nuestro pueblo.

Si hay alguna Nación verdaderamente histórica dentro de ese Estado opresor llamado España esa es Cantabria, cuyo nombre fue citado por el historiador romano Marco Porcio Catón hace nada menos que 2200 años. Una Nación, Cantabria, que ha mantenido sus rasgos diferenciales hasta nuestros días a pesar de los intentos del centralismo por hacerla desaparecer. ¿ No es hora ya de que a Cantabria se le reconozca su identidad histórica como nación y, por fin, los cántabros podamos acceder a la autonomía plena, como antesala de nuestra soberanía nacional ? ¿ O tenemos que esperar a que sea Madrid quien nos reforme el Estatuto, incluida nuestra definición, señores del PRC ?
LA LUCHA CONTINUA: CANTABRIA POR SU SOBERANÍA NACIONAL

Hay mucho “ constitucionalista de conveniencia “ que se echa las manos a la cabeza por el Estatuto catalán, ignorando conscientemente que la Carta Magna prevé un proceso para la aprobación de toda ley orgánica, como es el caso de un estatuto de Autonomía, que garantiza la constitucionalidad de la misma. Dicho de otro modo, cualquier Estatuto de Autonomía requiere su paso por las Cortes Generales y su aprobación por las mismas, por lo que los supuestos “ riesgos “ no tienen la más mínima posibilidad de salir a flote.


Por ello resulta sorprendente que algunos dirigentes políticos centralistas en Cantabria –e incomprensiblemente también algunos que se dicen “ regionalistas “- estén tan obsesionados por el Estatuto catalán y no digan ni una sola palabra sobre el nuestro que, como representantes del Pueblo Cántabro, en buena lógica debiera interesar más. Porque recordemos que nuestro Estatuto no sólo está sin desarrollar ( ¿ Dónde está el Defensor del Pueblo Cántabro, artículo 16, ó el Consejo Jurídico Consultivo, artículo 38, por poner algunos ejemplos ? ) sino que tal y como se están planteando las nuevas reformas estatutarias ( no hace falta recurrir al caso catalán, hay tenemos el valenciano pactado por el PSOE y el PP ) mucho nos tenemos que Cantabria puede quedar relegada al furgón de cola del proceso autonómico español. Y dicha situación no tendrá otros res-ponsables que los del tripartito “ PP-PSOE-PRC “ que han demostrado sobradamente su escaso compromiso con la tierra de la que se dicen representar.


No es de extrañar que nuestro actual Estatuto esté “ descafeinado “ en cuanto a la propia definición de Cantabria y las referencias a la identidad histórica del Pueblo Cántabro; o que nuestros intereses ( ya se ha visto en los presupuestos generales del Estado, por ejemplo ) se encuentren desamparados; o que los problemas relativos a la necesaria reindustrialización, a la alta tasa de paro que existe entre personas tituladas y la deficiencia energética sigan sin resolverse por falta de voluntad y capacidad políticas.


Desde aquí apelamos a un sano cantabrismo superador de la absurda dicotomía entre regionalismo y nacionalismo que desde hace algún tiempo algunos, fundamentalmente por cuestión de votos, están empeñados en mantener.


Y desde esa visión cantabrista entendemos:


1. Que Cantabria es una Nación de acuerdo con sus características culturales, históricas y físico-etnográficas, con su tradición de autogobierno y su voluntad de ser, y como tal debe figurar en el Preámbulo y en el artículo 1 de nuestro Estatuto.

2. Que es necesario proteger y divulgar todos aquellos rasgos de nuestra identidad como pueblo diferenciado, de acuerdo con nuestra historia y nuestra cultura propias. La identidad del Pueblo Cántabro es la base de nuestro autogobierno y nuestro Estatuto debiera, por tanto, recoger estos aspectos.

3. Que es necesario defender un sistema de financiación que tenga en cuenta las peculiaridades propias de Cantabria, así como nuestros intereses frente a las posibles pretensiones de privilegio que se quieran establecer desde otras CC. AA.

4. Que Cantabria tiene derecho a asumir un autogobierno pleno como el que disfrutan aquellas comunidades más desarrolladas del Estado español. Para ello, en nuestro Estatuto, es imprescindible modificar e introducir referencias a aquellos aspectos e instituciones ( Consejo de Cuentas, Agencia Tributaria, Policia Autonómica,…) que posibiliten, o sean necesarias, para dotar a Cantabria de ese anhelado grado de autonomía real.

5. Que dicho autogobierno pleno debe servir de base para la devolución de la soberanía nacional al Pueblo Cántabro y su derecho a la libre determinación.

5. Que se exija al Estado un trato leal con respecto a Cantabria, en el sentido
de que ya está bien de que nuestra tierra sea la eterna olvidada en los presupuestos generales del Estado. ( ¿ Para cuando un proyecto de tren de
Alta Velocidad para Cantabria ? ¿ Para cuándo el soterramiento de las vias
de FEVE en Torrelavega ? ¿ Cuándo se van a terminar las autovías del
Cantábrico, tramos Unquera-Llanes y Torrelavega-Solares, y la de acceso a
la Meseta ? )

6. Que se potencie la imagen y los productos de Cantabria de cara al exterior
no sólo desde un punto de vista comercial e industrial, sino también cultural, pues el desconocimiento que sobre nuestro país existe en otras naciones es bastante alto.


En definitiva, Cantabria, con un pasado histórico como pocos y una identidad nacional claramente definida, ni es menos que nadie ni puede permitirse más dejaciones que minen su futuro y nos condenen a la mediocridad permanente. Claro que no esto no vendrá nunca desde posiciones centralistas, sino desde un cantabrismo positivo y de sentido común.